Soy Pamela Pusineri, vivo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires hace mas de 20 años y me zambullí en la magia del ‘emprenderorismo’ desde el siglo pasado y tiempo después decidí comenzar Rosilia, en el año 2001. Debajo de mi foto podrás leer mas detalles sobre esta marca registrada.

También me podés seguir en Instagram: @rosiliacosturas

Rosilia es un emprendimiento unipersonal con inicios en 2001, desde el que cuento con la marca registrada. Un emprendimiento como tal, con tantos años de historia me han llevado a ir experimentando diversas ofertas al mercado… siempre desde lo textil. Hoy he encontradp el lugar ideal: realizar lo que más le gusta y contar con un mercado acorde para brindar un producto al cual su valor llega hasta las emociones del que lo recibe y disfruta. 

Desde 2016, me baso en fabricar productos de tela, de pequeño o mediano tamaño. Realizados sobre una técnica conocida mundialmente por su palabra en inglés: “patchwork”. En mi caso particular se suma «moderno» o «improvisado» o «libre»… es aquí donde pongo toda mi pasión y el amor por la costura, los colores y las telas.

“Labor de retazos”, según su traducción literal al castellano y esa traducción se manifiesta en cada producto de Rosilia, una tela que en realidad son retazos trabajados cosidos y combinados, como pinceladas en un cuadro, de manera tal de lograr la confección de un único producto para cada una de sus piezas, billeteras, porta lentes, ´crocheteras´ (cartucheras para guardar las agujas), monederos, tarjeteros, porta sueños entre otros… que verás en la oferta de productos.

Se complementan en algunos casos los antiguos herrajes, como los monederos de boquilla, borlas o diges. Sobre todo telas que ya no sean demandas en una falda que ya dejó de estar de moda o blusa cuya original propietaria abandonó en el placard, sumando sustentabilidad al emprendimiento que no queda solo ahí. Entre la modernidad de los diseños originales y la recopilación de antiguos retazos que pueden ser rescatados de anticuadas prendas, es que Rosilia desarrolla sus productos. El pasado está presente en esta marca, ya que su nombre viene del juego de palabras de combinar Rosa y Emilia, los nombres de mis abuelas que me enseñaron a coser y tejer, de niña en Adolfo Gonzales Chaves, un pueblo en el interior de la provincia de Buenos Aires, donde nací.  

Hago productos que brindan alegría y sirven para transportar tus objetos más preciados. Consumir responsablemente, estos productos duran y duran y duran…